La Española Salud

María Elisa Calle, coordinadora del Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón (PASFEC)

"El consumo habitual de aceite de oliva virgen y virgen extra disminuye los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular"

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en España y, aunque la población empieza a tomar conciencia del problema, aún queda un largo por recorrer. Adoptar hábitos de vida saludable es fundamental para mantener nuestra salud cardiovascular. Cinco raciones de frutas y verduras diarias, una ración de legumbres, cuatro raciones de cereales integrales (pan integral), un lácteo semidesnatado o leche, tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra y un puñadito de frutos secos forman parte de la dieta perfecta para lograrlo. Así nos lo cuenta en esta entrevista la Dra. María Elisa Calle, Coordinadora del Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón.

¿Cómo es la salud cardiovascular de los españoles? ¿Ha mejorado o empeorado en los últimos años?

Precisamente esta semana se han publicado los últimos datos de Instituto Nacional de Estadística, donde se evidencian que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en España, con el 29,66% del total de defunciones en 2014. Sin embargo, cabe destacar que este dato supone una reducción con respecto al año anterior de la mortalidad cardiovascular (30,09%), en parte gracias a la adopción de buenos hábitos de vida por la población, lo que nos obliga a continuar promoviendo estos hábitos para seguir disminuyendo, año tras año, tanto la incidencia de las enfermedades cardiovasculares como la mortalidad por esta causa.

¿Qué hábitos deberíamos implantar para mejorar esta salud cardiovascular?

Las evidencias científicas nos indican que el control de la hipercolesterolemia, evitar el tabaquismo, mantener el peso dentro de los parámetros adecuados, realizar ejercicio físico habitualmente y una dieta variada y equilibrada siguiendo el modelo de la dieta mediterránea, son elementos clave para prevenir la aparición de enfermedades del aparato circulatorio.

¿Cree que la población es plenamente consciente de los peligros que conlleva seguir unos hábitos saludables, hacer ejercicio etc.?

Se está comenzando a percibir la importancia de la dieta y el ejercicio físico en el mantenimiento de la salud cardiovascular. Pese a ello, casi un tercio de la población española adulta tiene problemas de sobrepeso y obesidad, hipertensión arterial y, a pesar de la ley antitabaco, aún existe un número importante de fumadores habituales.

"Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en España, con el 29,66%"

Hace unos meses, leíamos que los españoles comen menos pescado azul de lo recomendado. ¿De qué otros productos adolece nuestro menú?

Efectivamente, en la encuesta que realizó la FEC en 2015, se observó que más del 50% de la población adulta no consume la suficiente cantidad de pescado azul y un 48% de ellos no lo come nunca o casi nunca. Otros alimentos que se consumen en menor cantidad de lo recomendado son las legumbres y, además, no se consumen las suficientes cantidades de verduras, hortalizas y frutas.

¿Cómo sería un menú cardiosaludable tipo?

A lo largo del día se deberían consumir unos 400 g de verduras, hortalizas y frutas, es decir unas 5 raciones del conjunto de estos alimentos, una ración de legumbres, cuatro raciones de cereales integrales (pan integral), un lácteo semidesnatado o leche, tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra y un puñadito de frutos secos (almendras, nueces). A lo largo de la semana habría que consumir al menos dos raciones de pescado azul de tamaño pequeño. Estas indicaciones se complementan con unas dos raciones de carnes blancas (pollo, pavo, incluso conejo) a la semana y cuatro o cinco huevos.

Esta dieta debe necesariamente incluir al menos cuatro días de ejercicio físico moderado o una hora de caminar al día de manera ideal o al menos media hora cada día.

La incorporación de la mujer al trabajo y las largas jornadas laborales han hecho que cada vez cocinemos y comamos menos en casa. ¿De qué modo ha influido eso en nuestra salud cardiovascular?

Sobre todo en la falta de preparación de los alimentos, es decir, cocinar diariamente. Se tiende a utilizar alimentos precocinados, procesados o elaborados. En la mayoría de los casos este tipo de alimentos suelen ser ricos en sal y con azúcar añadido, además de no estar elaborados con aceite de oliva virgen o virgen extra y tener un exceso de grasas de tipo saturado, que incrementan los niveles de colesterol en sangre. Además, la sal no debería exceder de los 5 g al día, ya que está relacionada con la mayoría de los casos de hipertensión arterial.

Una de las comidas más afectadas es el desayuno, que muchas veces queda relegado a un café rápido antes de salir de casa. ¿Cómo debería ser nuestro desayuno?

Existe una gran controversia en lo que se refiere a cuál o cómo debería ser el desayuno. En general, se suele realizar un desayuno poco calórico y consumir alimentos ya preparados como la repostería industrial, galletas o cereales de desayuno, muy ricos en azúcares. No existe un desayuno ideal, si bien se aconseja tomar un lácteo, una fruta o dos, algo de pan integral y alguna proteína de buena calidad (huevos, fiambres de pavo o pollo, jamón ibérico), pero si al consumidor le apetece podría tomar cualquier alimento bajo en sal, sin azúcar añadido y con poca grasa saturada o aceite de oliva virgen extra. Un buen ejemplo sería una tostada de pan integral con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra, tomate natural, una futa de temporada y un vaso de leche o un yogur.

Háblenos del papel del aceite de oliva en la salud cardiovascular. Muchos estudios le asocian unos efectos muy positivos.

Entre los valores saludables del aceite de oliva virgen destacan los que actúan sobre el aparato circulatorio al prevenir la arteriosclerosis y las afecciones cardiovasculares, reduce el colesterol total y el colesterol LDL, evitando la oxidación del mismo, y aumentando el HDL. Actúa sobre el sistema endocrinológico, al mejorar el control de glucosa en la sangre y aumenta la sensibilidad a la insulina, por lo que previene el desarrollo del síndrome metabólico.

El aceite de oliva virgen y virgen extra contiene gran cantidad de compuestos antioxidantes capaces de disminuir la acción de los radicales libres, contiene betacarotenos y vitamina E y A antioxidantes, además de unos treinta compuestos polifenoles que son antioxidantes muy potentes, así como ácido oleico u Omega-9 que tiene muy baja capacidad oxidativa.

En el estudio español PREDIMED, se ha observado un menor riesgo de muerte asociado al consumo de aceite de oliva virgen, así como una menor incidencia de hipertensión arterial, mayor cantidad de HDL colesterol y menor de Colesterol VDL, en aquéllas personas que siguiendo un patrón de dieta mediterránea, consumía tres o cuatro cucharadas diarias de aceite de oliva virgen y virgen extra. Es decir, el consumo habitual de aceite de oliva virgen y virgen extra disminuye los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

¿Cómo debería ser este consumo (en crudo, cocinado, cuánta cantidad, en qué comidas...)?

El aceite de oliva virgen se puede utilizar en cualquier preparación culinaria, tanto para cocinar como en crudo. La cantidad diaria recomendada es de unas tres o cuatro cucharadas soperas al día y puede tomarse repartido en todas las comidas del día.

Ustedes han creado el PASFEC (Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón). ¿Qué es y cuáles son sus objetivos?

El programa se puso en marcha hace unos años con el objetivo fundamental de disminuir la incidencia de enfermedades cardiovasculares en nuestro país, así como la mortalidad por esta causa, incidiendo en la necesidad de controlar los factores de riesgo cardíacos, a través de la promoción de una dieta equilibrada y variada que sigue el patrón de la dieta mediterránea, y la práctica habitual de ejercicio físico.

La necesidad de un programa de este tipo parte de una realidad: la población, a día de hoy, por varias razones (de tiempo, económicas, etc.), utiliza diariamente productos procesados. Así, además de insistir en las pautas de los hábitos de vida saludable, los logros serán muy escasos si no ayudamos a la población a conocer e identificar los nutrientes más peligrosos para la salud cardiovascular y, de la misma forma, no incentivamos a la industria alimentaria para que los productos fabricados contengan cada menos elementos perjudiciales en este sentido.

Así, el Programa intenta facilitar al consumidor información sobre los productos alimenticios que tienen mejor perfil cardiovascular, controlando la cantidad de grasa saturada, la cantidad de sal y de azúcares añadidos así como la cantidad de fibra en los mismos.

Para ello, la Fundación ha conformado un Comité con cardiólogos y expertos en nutrición que, basándose en las guías internacionales de salud cardiovascular y observando rigurosamente la normativa de la Unión Europea y su Comité de expertos (EFSA), los criterios de la Agencia Española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición, y la evidencia científica disponible a través de publicaciones científicas de elevada calidad, han elaborado unos baremos que se deben tener en cuenta en la composición de los distintos productos a la hora de definir su incidencia en la salud cardiovascular de los consumidores.

Asimismo, la Fundación Española del Corazón partió, a la hora de definir la estructura del Programa, de la experiencia previa de otras Fundaciones homólogas de países como EE.UU., Australia, Finlandia o Suecia, quienes desde hace ya años identificaron esta vía como una de las mejores para incidir en la mejora de la salud cardiovascular y pusieron en marcha programas similares con muy buenos resultados.

Cabe destacar también, como decíamos, el papel fundamental de la industria alimentaria, a la que pretendemos incentivar para que desarrolle productos alimenticios de mejor calidad nutricional. Reconocemos y aplaudimos la sensibilidad de las empresas que, en este sentido, apuestan por la salud y dedican recursos a la investigación para mejorar en todo lo posible la composición de los productos que fabrican.

Dentro de él, cuentan con un sello para distinguir aquellos productos cardiosaludables –o que cumplen con los criterios de este programa–. ¿Cómo es el proceso que lleva a cabo una empresa para poder utilizar este sello?

Es muy importante destacar, en primer lugar, que este programa va dirigido a toda la población (sana) por lo que, si alguien padece algún tipo de enfermedad o debe seguir una dieta especial por cualquier motivo, siempre debe consultar con su médico lo que debe o puede consumir y en qué cantidades.

Nuestros sellos pretenden ayudar al consumidor a identificar aquellos productos que han sido revisados y cumplen con una serie de criterios en lo que se refiere a la salud cardiovascular (no se exceden en los nutrientes perjudiciales o se exceden significativamente menos que la media de los productos de su gama). Distinguimos también aquellos productos que contienen algún nutriente/elemento que favorece la salud cardiovascular.

Una empresa de alimentación que quiera identificar su producto con uno de los sellos del Programa contactaría con la Fundación para que la composición de su producto sea evaluada por parte del comité científico. Este proceso de evaluación implica conocer la lista de ingredientes del mismo, su composición nutricional en ácidos grasos, fibra, azúcares y sodio. Aquellos productos que contengan ácidos grasos de buena calidad, menos de 1,5 g de grasa saturada, no contengan azúcares añadidos, sean altos en fibra alimentaria (más de 3g de fibra), contengan menos de un 10% del total calórico de la suma de grasas saturadas y grasas trans y no lleguen a 120 mg de sodio o su equivalente en sal, se consideran aceptables en términos de salud cardiovascular. Es de reseñar que cada grupo de alimentos tiene unas consideraciones especiales que son definidas y debatidas por el Comité Científico del Programa.

A estos productos se les identifica con el sello de producto reconocido por la Fundación indicando que cumple con los criterios definidos por la misma.

En otras ocasiones, los productos no llegan a cumplir en todos los criterios antes señalados (aunque no se excedan fuera de unos límites también fijados por el comité), sin embargo, presentan mejoras significativas en cuanto al resto de alimentos de su gama, bien por contener menos sal, bien por tener menor cantidad de grasas saturadas o estar elaborados con aceite de oliva virgen, etc.

En este caso, la FEC reconoce este esfuerzo para mejorar el perfil nutricional del mismo y otorga un sello en el que se destaca el nutriente en el que se ha realizado la mejora, siempre de acuerdo con las pautas aprobadas en este sentido a nivel europeo.

El PASFEC también contempla algunos alimentos que, por sus especiales condiciones nutricionales, son considerados en sí mismos cardiosaludables (pescado, aceite de oliva virgen extra, nueces, verduras y frutas naturales, etc.) y son reconocidos de manera especial.

Enfatizamos en este punto la labor de sensibilización y formación que procura despeñar la Fundación con un Programa de estas características y que se extiende a otros ámbitos informativos.

En este sentido, todos los productos evaluados y admitidos por la Fundación en este Programa deben llevar en su etiqueta, además del sello y, en su caso, alegaciones concretas que en base a su composición le corresponda, las consideraciones de salud comúnmente aceptadas (la importancia de alimentarse de manera variada y equilibrada y de practicar ejercicio físico), la necesidad de consultar con el médico si existen condiciones de salud especiales y otra información adicional considerada relevante como el tamaño de la ración, la cantidad recomendada máxima de consumo o la mínima en el caso de que indiquemos un efecto positivo de un nutriente.

Los criterios y los productos se reevalúan a medida que aumenta el nivel de conocimiento científico y están sometidos a una revisión continuada.

Con este programa, la Fundación Española del Corazón pretende mejorar la salud en general de la población, lo que se conoce como prevención primordial, y más específicamente mejorar el perfil de riesgo cardiovascular, lo que consideramos como prevención primaria de la enfermedad cardiovascular.

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